Apatrullando la interné, by Algernon Pérez.
El guiso de Israel, o lo que pasa cuando resuelves el problema equivocado
Algernon contempla con estupor la poco disimulada alegría con la que israelíes y simpatizantes celebran el deceso de Yaser Arafat. No porque su personalidad inspire ninguna simpatía, sino porque su estátus simbólico lo convertía en una de las pocas esperanzas que podía tener Israel de resolver el conflicto con los palestinos de forma más o menos civilizada y razonable. Para ellos.
Israel ha tenido como objetivo estratégico desde hace años el impedir la consolidación de un Estado Nacional Palestino en los territorios vecinos, considerando que por naturaleza y diseño semejante estructura estatal sería un riesgo de seguridad permanente. Para ello ha minado a la OLP, ha favorecido a facciones alternativas como Hamas y Hizbollah que le robaran protagonismo, ha debilitado constantemente la posición de Arafat y, cuando cedió y permitió la constitución de la Autoridad Nacional Palestina, se ha encargado de reducirla a la insignificancia, el oprobio y el ridículo. Todo ello, hay que decirlo, con la entusiasta colaboración de Arafat, la OLP y la ANP, que en la más pura tradición del mundo árabe se comportaron como déspotas sanguinarios de partido único incluso antes de disponer de su propio país que explotar. Luego, Israel dejó a Arafat convertido en un espantapájaros grotesco e impotente, al que simultáneamente negaba cualquier posibilidad de controlar la situación mientras lo castigaba por su descontrol.
Bien, Israel puede estar contento: ha conseguido su objetivo. Temiendo un estado palestino, ha conseguido garantizar su inexistencia. Palestina no existirá jamás como un estado capaz de amenazar a Israel. Ahora deberán lidiar con lo que ocurra en los Territorios en ausencia de una autoridad de cualquier tipo. Al igual que Estados Unidos en Irak, un estado débil (e incluso corrupto y dictatorial) cínicamente al menos hubiese garantizado un mínimo de comfort a los vecinos. Israel va a tener que comerse el guiso que ellos mismos han cocinado. Y es un guiso amargo de cojones.
La sopa de caos no provoca más que problemas a quienes están cerca de la olla.
Analicemos.
El ejército israelí ha demostrado una y otra vez que es más que capaz de enfrentarse y vencer a sus vecinos, de uno en uno o todos a la vez. Tal vez su potencia militar convencional esté alcanzando los límites demográficos y económicos del país (hay indicaciones de ello), pero nadie duda de que Egipto, Jordania, Siria, no digamos Líbano, e incluso el Irak de Sadam no tenían nada que hacer contra el IDF. Ni siquiera poniéndose de acuerdo. La última vez que El Assad padre se puso chulo (1982; los israelíes le estaban reventando los emplazamientos antiaéreos en el Valle de la Bekaa, en Líbano) la Fuerza Aérea israelí le 'bajó' al menos 87 MiGs por la pérdida... de ninguno de sus F16, F15 y Phantom. 87 a cero. Éso es un tanteo. Ni por tierra ni por mar hay tampoco riesgo alguno. Los regimientos blindados israelíes son más que capaces de arrollar a cualquier combinación de viejos tanques soviéticos. La amenaza convencional no existe.
Por otra parte el altamente ilegal, clandestino y comprensible programa de armamento nuclear garantiza que cualquier estado lo bastante suicida como para plantearse 'echar a los judíos al mar' tenga de qué arrepentirse en forma de millones de ciudadanos muertos. La opción Sodoma y Gomorra del Yavhé del Antiguo Testamento está disponible para los descendientes de las Doce Tribus. La vieja tesis de la Guerra Fría, la doctrina MAD (loco, pero aquí siglas de Mutual Assured Destruction, destrucción mutua asegurada) cubre las espaldas a Israel. Que también puede evitar la posibilidad de que algún país musulmán acabase desarrollando la 'Bomba islámica'. Osirak se transformó en un cráter en el desierto cuando el programa nuclear iraquí puso (con toda la razón) demasiado nerviosos a los israelíes. Pakistán, que ya tiene la bomba (¿con permiso de quién?) cae demasiado lejos, y tiene problemas más serios. Irán puede haber comprado ya demasiadas papeletas en la rifa de un bombardeo sobre instalaciones de enriquecimiento de uranio, premio que puede recibir en cualquier momento (con la asistencia y bendición de EEUU... y de toooodos los países del Golfo) si no llega a un acuerdo con los bienintencionados europeos. El flanco nuclear está cubierto.
Así que, ¿qué le queda como opción a los enemigos de Israel?
El terrorismo.
Y para criar terrorismo, nada mejor que los territorios sin estado (o con estados pequeños, impotentes y corruptos al estilo Taliban). Como EEUU en Irak, Israel en Cisjordania y Gaza ha creado una perfecta incubadora megaterrorista. Y va a haber para todos, para el mercado local y para exportación internacional.
De hecho, ya ha empezado. La ANP era patética, tenía un pasado terrorista, era corrupta y violenta. Pero había reconocido el derecho a la existencia del estado de Israel. Ahora todas las papeletas son para que las facciones más radicales de la OLP, junto con Hamas y Hizbollah, aumenten su papel en el 'gobierno' palestino. Gentes cuyo objetivo es aniquilar Israel, no negociar con él. Gentes mucho más violentas, decididas a aniquilar hasta el último judío de Palestina para crear una teocracia. Gentes enfrentadas entre ellas, y alimentadas por una situación de explosión demográfica y colapso económico que garantiza que reciban reclutas lo bastante locos como para inmolarse. De momento dos días despues de enterrar a Arafat casi se cargan a uno de sus sucesores, que van a durar menos que un ministro iraquí o afgano. La guerra civil palestina es inminente, para satisfacción de más de un halcón estatalista de la derecha israelí bajo la tesis: mientras los palestinos se matan entre ellos, no nos matarán a nosotros.
Error.
Lo que están creando es un pequeño Afganistán. El perfecto caldo de cultivo para criar hordas de bombas humanas dispuestas a actuar en cualquier parte del mundo. Por ejemplo, Gaza: un millón y medio de palestinos apiñados en 360 kilómetros cuadrados; una densidad de población sólo superada por Hong Kong. Hasta ahora los palestinos, ocupados en su propia guerra, han tenido relativamente poca participación en las actividades de Al Qaeda (Palestina está conspicuamente ausente de la lista de guerras de entrenamiento en las que participan los chicos de Ben Laden). Eso puede cambiar. Cisjordania y, sobre todo, Gaza (con sus comunicaciones con Egipto y su acceso marítimo) pueden transformarse en una universidad del terrorismo, con gentes experimentadas en el profesorado. Los nuevos grupos megaterroristas no necesitan infraestructuras complejas o grandes números: con un puñado de fanáticos basta. Y en Gaza un puñado de fanáticos pronto pasará inadvertido por completo.
Quizá no actúen en Israel gracias a la valla de seguridad. Pero entonces actuarán en otros sitios. Occidente, el mundo entero, serán sus campos de caza: y sabido es que nada es más difícil de detener que un ataque suicida. Perseguirán a los israelíes, perseguirán a los estadounidenses, perseguirán a los occidentales... Una vez liberados de la necesidad de luchar por un ilusorio y castrado estado palestino, ¿por qué no liberar su 'creatividad' en el mundo entero?
Israel transformó a Arafat en el principal escollo hacia la creación de un estado palestino. Los medios y políticos pro-israelíes incluso le acusan de haber sido el único causante del colapso del proceso de Oslo, al no aceptar (por su mala cabeza) la última oferta de Yehud Barak. Como si la negativa fuese cosa suya personal.
Lo cierto es que con Arafat la paz hubiese sido concebible, sobre un modelo de dos estados. Tan pronto como el pueblo palestino en su conjunto aceptase una solución del Derecho de Retorno aceptable para Israel. Y tan pronto Israel aceptase una solución a los asentamientos aceptable para Palestina. Aquella vez no pudo ser, pero con Arafat cabía la posibilidad de que alguna vez fuese posible. Después de que ambas partes ahogaran en sangre sus irreconciliables disputas.
Ahora Palestina queda en manos de una OLP casi destruida, con sus facciones más radicales embravecidas; de una Hamas extremista islámica suní que ha sabido utilizar la inexistencia del estado para transformarse en la primera fuerza política en Gaza; de un Hizbollah chiita antes anecdótico y hoy, financiado quizá por Irán, transformado en una facción más partidaria de la teocracia. Queda sin gobierno ni perspectivas de su existencia, sin concesiones de Israel, con una valla creciente que estrangula cada vez más su economía, con un crecimiento poblacional explosivo, transformada en un riesgo geoestratégico regional (en Jordania deben estar que trinan). Sin futuro.
Lo que ocurra en la Palestina 'aestatal' de después de Arafat no es previsible. Sólo sabemos que no será bueno. Y que las consecuencias las pagaremos todos. Israel ha resuelto su problema: jamás tendrá que contender con un estado palestino. Pero era el problema equivocado, porque al estado palestino lo vamos a acabar echando de menos. El resto de nosotros, también. Mucho se teme Algernon.
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Desde cualquier sitio, Algernon Pérez. Aplicando lógica a lo ilógico desde 1964.
Este boletín irregular debe considerarse como estrictamente off the record; ninguna parte de su contenido será citada o atribuida a Algernon Pérez o a su pobre e involuntario huésped, si bien nadie puede evitar que su contenido en bytes se vierta en otros cerebros, que después los usen como les plazca. Dado que escribo lo que me da la gana generosamente salpicado de opiniones no demostrables y factoides no atribuibles, cada palo que aguante su vela. En otras palabras, úsese con precaución, y en la cabeza no, que soy modelo de sombreros.
Son millones. Aceptan, faltaría más, el veredicto de las urnas. Consideran definitivo el resultado, y no discuten su validez. Siguen adelante con sus vidas.
Pero algunos de ellos lo sienten. Lo sienten horrores.
Lamentan vivir en un país que consideran se ha transformado en un peligro para el planeta. Sienten no haber conseguido convencer de ello a más de sus compatriotas, a pesar de todos sus esfuerzos. Temen los resultados de la elección sobre el futuro.
Y no tienen miedo de decirlo en voz alta y clara. Mundo, lo sentimos.
Uno por uno, en carteles hechos a mano, en fotografías 'estilo lomo' las más de las veces, miles de estadounidenses se disculpan. 'Sorry, world' (lo sentimos, mundo), 'we failed you' (os hemos fallado), 'we tried' (lo intentamos), 'really hard' (de verdad), 'we're screwed' (estamos jodidos), son los sentimientos más repetidos. La inmensa mayoría de las caras, jóvenes y serias; la mayoría de las ropas, de moda, abundancia de 'smileys tristes', muchas orejas (y alguna ceja), con piercings; el pesar, real. Muchos mensajes en muchos alfabetos diferentes y no pocas lenguas distintas. Algunos, muy pocos, parecen tener miedo de las consecuencias y solicitan no ser atacados. Pero los demás parecen simplemente entristecidos, avergonzados de vivir en un país que vota lo que vota. Como si fuesen incapaces de entender la lógica del otro 51%. Como si les considerasen los primos retrasados, los locos temporalmente a cargo del manicomio. Como si temiesen a la mitad de sus vecinos.
Algunas imágenes: la chica que ha llenado una hoja de cuaderno de 'sorrys', como en los viejos castigos escolares; la chica y el 'marine' en uniforme de gala, que expresan su solicitud de perdón desde Evanston, Illinois, y Faluya, Irak; el águila americana que pide perdón por 'ser unos gallinas', los numerosos niños que no puede votar, los perros y gatos que explican los baldíos esfuerzos de sus amos.
La repetición es extrañamente hipnótica, extremadamente humana, profundamente onmovedora. Un desfile de lo mejor de Estados Unidos, lo mejor de cualquier país, convencidos de que dieron lo mejor de sí aunque no fuese bastante, y seguros de que la situación merece una disculpa. Temiendo que les rechacemos, a ellos y a su país, por una política que consideran de corazón equivocada. Que les da miedo.
Y también un desfile de gentes de allende los océanos; gente de Canadá, Brasil, Alemania, España, Gran Bretaña, Francia, etc; diciéndoles que sí, que lo sabemos, que es una pena pero que no tienen por qué avergonzarse. Que les queremos. Que no les vamos a rechazar porque consideremos equivocada la política de su gobierno. Que no les vamos a culpar. Que no les vamos a dejar de querer.
Algunos textos, desde EEUU:
'En nombre de todos los nanotecnólogos de Chapel Hill, NC, lo sentimos tanto que vamos a mudarnos a vuestro país'; 'Perdón, perdón, perdón, por favor dadnos otra oportunidad de arreglarlo'; 'Trabajaría a cambio de ciudadanía (en cualquier parte excepto EEUU); 'Por favor, enviad ayuda'; 'Planeta Tierra: desearía que hubiésemos sido de más ayuda'; 'Perdón; la mitad de nosotros no estaba prestando atención los últimos 4 años'; ' No es culpa nuestra; América nos ha decepcionado a nosotros, también'; 'Estoy tan jodida como vosotros'; 'Por favor, no nos odiéis si invadimos vuestro país, nosotros no votamos por él'; 'Lo sentimos tanto, quedan 1457 días (y contando);
Algunos textos, desde fuera de EEUU:
'No hace falta que pidáis perdón, gracias por intentarlo, buena suerte, firmado Francia'; 'Gracias a todos vosotros, queda mucho por hacer, así que seguiremos intentándolo (es posible, Ona y Daniel, España'; 'Queridos americanos, todavía os queremos, venid a Alemania, tenemos mucho sitio'; 'No es culpa vuestra, querida mitad cuerda de américa'; 'Los alemanes dicen: estáis perdonados'; 'Invitación: comida y bebida gratis para el 49% que votó a Kerry, Anie y Olie, Berlín'; 'No pasa nada; la próxima vez, intentadlo con más empeño, Brasil'; 'Querida América: por favor, ponte bien pronto, con cariño, Canadá (si te sientes solitaria, pásate a vernos)'; 'No pasa nada, estamos en esto juntos y mi sofá está libre, si lo necesitas, Canadá';
Apatrullando la interné, by Algernon Pérez.
Lo mismo me da que me da lo mismo: las elecciones en EEUU
Eligen hoy emperador en el imperio, y lo cierto es que de poco nos va a valer. Salga quien salga (y Algernon, siempre pesimista, está más bien por predecir una repetición de Bush, sin dudas esta vez) las cosas no van a cambiar demasiado. No habrá retirada de Irak, así que la situación se ira deteriorando más y más, Afganistán seguirá siendo un protectorado internacional. Arabia Saudí continuará su acelerada caída en el caos (o peor). Los secuestros, asesinatos y atentados con blancos occidentales fuera (y dentro) de Occidente no cesarán. Palestina seguirá transformándose en un inmenso agujero negro de sufrimiento desconectado del resto. La única diferencia seria entre los dos candidatos es la duda sobre si Bush sería capaz de complicar aún más la situación atacando Siria o (Alá no lo quiera) Irán, si es que la república islámica no es bombardeada primero por Israel. Y no olvidemos que ante un nuevo ataque en suelo estadounidense un hipotético Presidente Kerry se vería obligado a demostrar que es capaz de Mano Dura... lo cual podría implicar medidas incluso más extremas que las de un conocido partidario del hierro como Bush. Vietnam, recuerden, fue invadido por Demócratas, y abandonado por Republicanos.
De hecho de vez en cuando Algernon tiene horrendas pesadillas, de las que despierta gritando y bañado en sudor. En ellas contempla un mundo del futuro cercano en el que la invasión de Irak ha quedado reivindicada como un golpe maestro en la Gran Guerra de Civilizaciones, y George W. Bush es considerado como un estadista de talla churchiliana. Imagínense:
11 de septiembre de 2010. Un Telón de Arena divide en dos al mundo; de un lado están los ricos del planeta, y del otro las masas desesperadas sin más arma que su ideología (islamista), el número y la convicción de que nada tienen que perder. La República Islámica de Arabia tiene un gobierno fundamentalista que ya se ha tragado la península entera, parte del Cuerno de África y Sudán; EEUU contiene a duras penas el expansionismo arábigo con sus bases en el desierto iraquí, retirado ya de las ciudades transformadas en trasuntos de Gaza. Mientras a sus espaldas siente el aliento de un Irán cuya capacidad nuclear Israel ha sido incapaz de evitar (pese a los reiterados intentos) y ahora se limita a equilibrar a cara de perro. En el norte Siria (despojada del Líbano) amenaza con colapsar económicamente, dando paso a una involución fundamentalista que puede atrapar a las fuerzas estadounidenses en Irak entre dos fuegos. Jordania ya no existe, la monarquía hachemita derribada en la guerra civil entre beduinos y palestinos consecuencia última del Muro de Separación israelí; la anarquía reina desde el muro hasta mesopotamia, anarquía en la que los grupos terroristas vive como pez en el agua sin que los asesinatos selectivos (Predators, Apaches, F16s, bombas, francotiradores, etc) consigan decapitar a los numerosos y desorganizados grupos. Cuyos ataques en el corazón de Occidente han convertido visitar determinados lugares en una lotería, sino que han destruido porciones completas de la economía; por ejemplo, ante los reiterados derribos de aviones comerciales mediante misiles el turismo ha dejado de existir. El caos paquistaní hace temer a los servicios secretos rusos que Arabia pueda obtener nucleares, si no las tiene ya. El norte de África está en ebullición y Egipto sólo mantiene una semblanza de orden a base de medidas drásticas (léase masacres). Afganistán ha desaparecido de las noticias tras la retirada de la mayor parte del contingente occidental (excepto las tropas que defienden el obstinado y diezmado gobierno Karzai en Kabul), y ha regresado a sus tradicionales industrias, el secuestro, la extorsión y la violencia y el cultivo de amapolas. En estos días de recuerdo agradecemos la visión del Gabinete Bush (43), que con su valerosa decisión de invadir Irak (incomprendida entonces) ha salvado a Occidente de enfrentarse a un gigante territorial, ha partido en dos físicamente al aspirante a Califato y ha colocado una guarnición en el centro del territorio enemigo desde la que golpear a placer. Irak sigue exportando petróleo, desde sus fortificados campos, y las tropas estadounidenses protegen desde allí el oleoducto del Caspio que acaba en Turquía, todo lo cual permite que el barril de crudo valga sólo 100 dólares, frente a los 500 que llegó a alcanzar cuando el colapso de la Casa de Saúd...
Es al contemplar las consecuencias económicas de una situación así cuando Algernon salta de la cama, despertado por su propia taquicardia. Madame Algernon está frita.
Pero eso no es nada comparado con la angustia que atenaza a nuestro analista al despertarse y reflexionar que hemos pasado ya el Tercer Aniversario (del 11S) y Hemiversario (del 11M), y muy poco ha cambiado. La firme, decidida y férrea negativa a abrir los ojos que es la más extendida respuesta a las atrocidades en cuestión se transforma de perplejidad en pánico según pasa el tiempo. Occidente, y en especial algunos de nuestros más eximios teóricos, parecen haber iniciado una vehemente carrera hacia el olvido que Algernon no puede por menos que considerar como una fase de Negación. Estamos (por el momento) de acuerdo en que EEUU sobrerreaccionó (en Iraq) al 11S. Pero ¿no está Europa, y en especial no está España reaccionando muy poco al 11M? ¿Dónde están las reformas del CNI, las medidas extraordinarias de protección, los programas de formación en cultura islámica de agentes, el aumento de los gastos de protección ciudadana? Tal vez la respuesta al terrorismo no sea la guerra. Pero alguna respuesta debería de haber, ¿no? Porque nos están matando como a conejos. Seguro que criminalizar y enemistar a una religión entera (1/6 de la población mundial) es una pésima idea. Pero hay un grupo de hijos de perra que matan inocentes. ¿No debiera haber alguna respuesta? En lugar de estos estruendosos y tímidos silencio y olvido...
Mañana sabremos quién es el emperador. Pero poco importa.