Agosto 12, 2003

El mayor de los humanos placeres

Internet no nació como un nuevo vehículo de negocio. Tampoco es un proyecto militar, por mucho que la prensa lo hayamos repetido. La idea era explorar nuevas formas de comunicar entre sí a los ordenadores, propósito interesante, pero poco. La Red se convirtió en lo que hoy es cuando la gente empezó a utilizarla para comunicarse entre ellos. Internet es, ante todo y sobre todo, una forma de comunicación entre personas. Eso es lo que la hace grande e importante. Eso es lo que la hace interesante, y adictiva.

Escrito para Generación XXI en noviembre de 2000.

Si; la Red es adictiva. Hay personas que se tiran diariamente horas conectadas, sin levantar apenas la mirada de la pantalla, tecleando febrilmente y olvidándose de ir al baño. Gentes que se aíslan de sus compañeros de piso, esposas/maridos, amigos, pueblos; hombres y mujeres que prefieren no abandonar su cuarto de ordenador para casi nada, o que casi sin darse cuenta alargan las horas nocturnas hasta el amanecer, y sufren las chanzas de sus compañeros de trabajo por sus ojeras por la mañana.

Sicólogos, siquiatras, políticos, activistas, padres y sacerdotes de mil creencias, alertan contra el riesgo de esta nueva y siniestra plaga de autismo voluntario, y proponen medidas para limitarla e incluso curarla.

¿Alguien ha preguntado a los afectados si quieren ser curados?

Sólo hay un tipo de comportamiento que pueda causar adicción: y es aquel que causa placer. Cierto que algunos comportamientos adictivos obtienen ese placer por vías poco comunes, pero bioquímicamente nuestro cerebro sólo puede ‘colgarse’ de cosas que le gustan. Luego, si Internet es adictivo, será porque causa placer.

¿Y qué placer puede obtenerse de pasar horas mirando una pantalla, en una habitación mal iluminada, sentado en una postura incómoda, golpeando los dedos contra un teclado?

El mayor placer

Quizá pueda ayudar para plantear el problema mirarlo al revés. Imaginemos una situación cotidiana y real; un/a adolescente en un pequeño pueblo de cualquier parte. 2.000 habitantes; muchos de ellos parientes directos. Infancia normal. Amigos, integración social. Instituto, ESO. La persona empieza a descubrir el sexo, la vida adulta, la responsabilidad. Y, por el camino, descubre también un interés peculiar. Por los cuartetos de cuerda barrocos, por ejemplo; por Star Trek, supongamos; o por la poesía francesa del s.XVIII.

¿Cuál es la probabilidad de que en su pueblo de 2.000 habitantes tan sólo uno de ellos comparta sus aficiones?

¿Dónde deja esta situación a la persona interesada? Aislada; sola, sin poder contactar y comunicar con otro ser humano realmente. Sus intereses, sus gustos y sus sueños son diferentes a los de su entorno. Miles, millones de personas han sufrido este tipo de aislamiento a lo largo de la historia. Muchas han terminado renunciando a sus sueños; otras han tenido que abandonar su mundo para buscar sus intereses en otros lugares. Otras veces han permanecido donde estaban sin renunciar, resignándose a una vida de constante frustración y enajenación frente a su entorno. Solos, raros, algo rechazados.

¿Cuántas personas en el mundo no pueden contactar con un alma gemela? ¿Cuál es la peor tortura de un ser humano, sino la soledad?

Cuando, gracias a un ordenador y un cable telefónico esas personas encuentran con quién comunicar realmente, quizá por primera vez en sus vidas, ¿es extraño que sientan placer?

Cuando la elección de tu pareja viene determinada por el azar, las dificultades del transporte, la gente que vive a tu alrededor, la desidia y la historia, ¿no es lógico que ampliar tu círculo de amistades pueda dar lugar a nuevos amores?

No hay contacto físico. ¿Y qué? Los escritores llevan milenios comunicándose con otras personas a través de sus palabras. ¿Acaso una relación epistolar es menos relación por la ausencia de contacto físico? El no poder ver a la otra persona a veces incluso abre nuevas posibilidades; relaciones no mediadas por la atracción (o repulsión) física, basadas en la similaridad de espíritus e intereses.

Cuando el entorno inmediato es hostil, ¿es tan raro que la gente que encuentra pastos más verdes online acabe desplazándose al nuevo mundo virtual? Cuando personas que, por una o mil razones no han encontrado la manera de comunicarse realmente con nadie de su vecindad física inmediata encuentran, por fin, lo que siempre han añorado, ¿es eso malo?

Hay millones de personas solitarias ahí fuera, personas que no conocen la comunicación real con otras personas. ¿De verdad importa que la encuentren mediante una Red? ¿Quién se atreverá por ello a negarles el acceso al mayor de los placeres humanos; hablar?

Posted by jcervera at 06:25 PM | Comments (1)

La Polución de Jakob

Nielsen vuelve a hacerlo; otra vez avisa, años después de que sea necesario, de lo obvio: que hay que ser sintético y evitar la verborrea. De primero de comunicación. Tan, tan obvio que mejor seguir sus siempre valiosos (y siempre retrasados) consejos. Y dejar hablar al silencio.

Posted by jcervera at 05:43 PM

Agosto 07, 2003

Prueba

Hola Mundo

Posted by jcervera at 11:10 AM | Comments (0)