Apatrullando la interné, by Algernon Pérez.
Lo mismo me da que me da lo mismo: las elecciones en EEUU
Eligen hoy emperador en el imperio, y lo cierto es que de poco nos va a valer. Salga quien salga (y Algernon, siempre pesimista, está más bien por predecir una repetición de Bush, sin dudas esta vez) las cosas no van a cambiar demasiado. No habrá retirada de Irak, así que la situación se ira deteriorando más y más, Afganistán seguirá siendo un protectorado internacional. Arabia Saudí continuará su acelerada caída en el caos (o peor). Los secuestros, asesinatos y atentados con blancos occidentales fuera (y dentro) de Occidente no cesarán. Palestina seguirá transformándose en un inmenso agujero negro de sufrimiento desconectado del resto. La única diferencia seria entre los dos candidatos es la duda sobre si Bush sería capaz de complicar aún más la situación atacando Siria o (Alá no lo quiera) Irán, si es que la república islámica no es bombardeada primero por Israel. Y no olvidemos que ante un nuevo ataque en suelo estadounidense un hipotético Presidente Kerry se vería obligado a demostrar que es capaz de Mano Dura... lo cual podría implicar medidas incluso más extremas que las de un conocido partidario del hierro como Bush. Vietnam, recuerden, fue invadido por Demócratas, y abandonado por Republicanos.
De hecho de vez en cuando Algernon tiene horrendas pesadillas, de las que despierta gritando y bañado en sudor. En ellas contempla un mundo del futuro cercano en el que la invasión de Irak ha quedado reivindicada como un golpe maestro en la Gran Guerra de Civilizaciones, y George W. Bush es considerado como un estadista de talla churchiliana. Imagínense:
11 de septiembre de 2010. Un Telón de Arena divide en dos al mundo; de un lado están los ricos del planeta, y del otro las masas desesperadas sin más arma que su ideología (islamista), el número y la convicción de que nada tienen que perder. La República Islámica de Arabia tiene un gobierno fundamentalista que ya se ha tragado la península entera, parte del Cuerno de África y Sudán; EEUU contiene a duras penas el expansionismo arábigo con sus bases en el desierto iraquí, retirado ya de las ciudades transformadas en trasuntos de Gaza. Mientras a sus espaldas siente el aliento de un Irán cuya capacidad nuclear Israel ha sido incapaz de evitar (pese a los reiterados intentos) y ahora se limita a equilibrar a cara de perro. En el norte Siria (despojada del Líbano) amenaza con colapsar económicamente, dando paso a una involución fundamentalista que puede atrapar a las fuerzas estadounidenses en Irak entre dos fuegos. Jordania ya no existe, la monarquía hachemita derribada en la guerra civil entre beduinos y palestinos consecuencia última del Muro de Separación israelí; la anarquía reina desde el muro hasta mesopotamia, anarquía en la que los grupos terroristas vive como pez en el agua sin que los asesinatos selectivos (Predators, Apaches, F16s, bombas, francotiradores, etc) consigan decapitar a los numerosos y desorganizados grupos. Cuyos ataques en el corazón de Occidente han convertido visitar determinados lugares en una lotería, sino que han destruido porciones completas de la economía; por ejemplo, ante los reiterados derribos de aviones comerciales mediante misiles el turismo ha dejado de existir. El caos paquistaní hace temer a los servicios secretos rusos que Arabia pueda obtener nucleares, si no las tiene ya. El norte de África está en ebullición y Egipto sólo mantiene una semblanza de orden a base de medidas drásticas (léase masacres). Afganistán ha desaparecido de las noticias tras la retirada de la mayor parte del contingente occidental (excepto las tropas que defienden el obstinado y diezmado gobierno Karzai en Kabul), y ha regresado a sus tradicionales industrias, el secuestro, la extorsión y la violencia y el cultivo de amapolas. En estos días de recuerdo agradecemos la visión del Gabinete Bush (43), que con su valerosa decisión de invadir Irak (incomprendida entonces) ha salvado a Occidente de enfrentarse a un gigante territorial, ha partido en dos físicamente al aspirante a Califato y ha colocado una guarnición en el centro del territorio enemigo desde la que golpear a placer. Irak sigue exportando petróleo, desde sus fortificados campos, y las tropas estadounidenses protegen desde allí el oleoducto del Caspio que acaba en Turquía, todo lo cual permite que el barril de crudo valga sólo 100 dólares, frente a los 500 que llegó a alcanzar cuando el colapso de la Casa de Saúd...
Es al contemplar las consecuencias económicas de una situación así cuando Algernon salta de la cama, despertado por su propia taquicardia. Madame Algernon está frita.
Pero eso no es nada comparado con la angustia que atenaza a nuestro analista al despertarse y reflexionar que hemos pasado ya el Tercer Aniversario (del 11S) y Hemiversario (del 11M), y muy poco ha cambiado. La firme, decidida y férrea negativa a abrir los ojos que es la más extendida respuesta a las atrocidades en cuestión se transforma de perplejidad en pánico según pasa el tiempo. Occidente, y en especial algunos de nuestros más eximios teóricos, parecen haber iniciado una vehemente carrera hacia el olvido que Algernon no puede por menos que considerar como una fase de Negación. Estamos (por el momento) de acuerdo en que EEUU sobrerreaccionó (en Iraq) al 11S. Pero ¿no está Europa, y en especial no está España reaccionando muy poco al 11M? ¿Dónde están las reformas del CNI, las medidas extraordinarias de protección, los programas de formación en cultura islámica de agentes, el aumento de los gastos de protección ciudadana? Tal vez la respuesta al terrorismo no sea la guerra. Pero alguna respuesta debería de haber, ¿no? Porque nos están matando como a conejos. Seguro que criminalizar y enemistar a una religión entera (1/6 de la población mundial) es una pésima idea. Pero hay un grupo de hijos de perra que matan inocentes. ¿No debiera haber alguna respuesta? En lugar de estos estruendosos y tímidos silencio y olvido...
Mañana sabremos quién es el emperador. Pero poco importa.
Posted by Algernon at Noviembre 2, 2004 12:26 PM