Una década de suicidio de las fonográficas
Wired nos recuerda que hoy, 7 de diciembre, hace exactamente 10 años que la industria fonográfica estadounidense inició su suicidio por P2P al poner en marcha su demanda contra Napster, el servicio pionero de intercambio de ficheros entre iguales. La asociación patronal de la industria del disco en los EE UU, la RIAA, llevó ante los tribunales a la joven empresa y se metió en una saga judicial que duró más de 8 años, en la cual acabó demandando (y sacando un dineral en indemnizaciones) a uno de sus propios componentes, la compañía alemana Bertelsmann. Los germanos habían comprado los restos mortales de Napster después de que en 2002 fuese cerrado por orden judicial, tras numerosos trapicheos legales y judiciales; su iniciativa de comprar el cadáver del sistema P2P les acabó costando caro. Como a largo plazo le pasó a la industria en su conjunto con su victoria sobre Napster, ya que lo único que consiguieron fue dar la puntilla al único servicio de intercambio de ficheros entre iguales que disponía de un servidor central desde el que era posible saber qué se estaba intercambiando y entre quién.
La desaparición de Napster allanó el camino para que Justin Frankel lanzase Gnutella, el primer sistema P2P sin servidor central y abuelito tecnológico de todos los actuales. El ‘asesinato’ judicial de Napster se trasformó así en el suicidio de la industria fonográfica, porque esta nueva generación de servicios P2P no podían ser cerrados: no había qué cerrar. Lo único que podía hacerse era llevar a los tribunales a los propios usuarios, y eso es lo que hizo la RIAA: lanzar una campaña que llevó a más de 35.000 paisanos de los EE UU a juicio por intercambiar ficheros. Las fonográficas ganaron TODOS esos juicios, sobre todo porque perseguían penas tan desmesuradas que los demandados aceptaban la culpabilidad y pactaban una rebaja para salvar un resto de sus vidas. Todas esas victorias judiciales, sin embargo, no han conseguido detener el imparable crecimiento del uso de sistemas P2P, ahora utilizados por centenares de millones de personas. Lo único que ha conseguido la imparable serie de juicios ganados por la RIAA es transformar a la industria fonográfica en una de las más odiadas del país, hasta tal punto que ellos mismos han decidido detener la campaña judicial. Conviene destacar esto: una década de victorias judiciales que ha dejado miles de vidas destrozadas y decenas de empresas cerradas no ha conseguido ni siquiera ralentizar el crecimiento del P2P, que se ha multiplicado. Si esto no demuestra que la vía de la represión, por estricta que sea, no es suficiente, entonces es que la lógica no sirve. Las leyes-cerrojo más draconianas no bastan para detener el fenómeno, que provocó en parte la cerrazón de una industria empecinada en no ceder un milímetro. Es una lección del pasado que haríamos bien en recordar para el futuro. La represión no sólo puede poner en riesgo derechos fundamentales, sino que además no funciona. Es el momento de buscar otras soluciones.
Archivado en Abominación, Navajeo, Red
7 Diciembre 2009 a las 15:59
Exacto, señor Cervera: Menos represión, más educación.
Y por educación me refiero a información, no a propaganda.
7 Diciembre 2009 a las 16:34
[...] también comparto, como dice Pepe Cervera, que el problema no es el derecho a cobrar de los autores, el problema es un fenómeno de carácter [...]
7 Diciembre 2009 a las 18:06
Gracias y enhorabuena por la clase, pocos profesores se las preparan tanto. Muy interesante.
8 Diciembre 2009 a las 11:49
[...] Perogrullo » Blog Archive » Una década de suicidio de las fonográficas http://www.perogrullo.com/?p=988 – view page – cached Wired nos recuerda que hoy, 7 de diciembre, hace exactamente 10 años que la industria fonográfica estadounidense inició su suicidio por P2P al poner en marcha su demanda contra Napster, el… Read moreWired nos recuerda que hoy, 7 de diciembre, hace exactamente 10 años que la industria fonográfica estadounidense inició su suicidio por P2P al poner en marcha su demanda contra Napster, el servicio pionero de intercambio de ficheros entre iguales. La asociación patronal de la industria del disco en los EE UU, la RIAA, llevó ante los tribunales a la joven empresa y se metió en una saga judicial que duró más de 8 años, en la cual acabó demandando (y sacando un dineral en indemnizaciones) a uno de sus propios componentes, la compañÃa alemana Bertelsmann. Los germanos habÃan comprado los restos mortales de Napster después de que en 2002 fuese cerrado por orden judicial, tras numerosos trapicheros legales y judiciales; su iniciativa de comprar el cadáver del sistema P2P les acabó costando caro. View page [...]
8 Diciembre 2009 a las 20:43
No dudo en absoluto de la veracidad del predicado, ya que las sanciones legisladas por la administracion Bush en favor de la industria del copyright dejan pequeñas las astracanadas penales que recoge David Bravo en Copia este libro :
Creo que seria conveniente hacer mas hincapié en el hecho de que personas tales como Loquillo o Aute ya no son propiamente musicos o cantautores que defienden las rentas relativas a composiciones suyas que ya no se venden y por lo tanto no rinden, sino que al igual que los componentes de El duo dinamico, iniciales promotores del comienzo de la carrera de Julio Iglesias, son mas bien empresarios que protestan por los que ven como una amenaza a las inversiones comprometidas en musicos de la generacion siguiente a la suya.