Guardaos de los puros de corazón
A veces la integridad, el apego romántico a una ideología, el amor a la patria y la imperiosa necesidad interior de cumplir con el deber producen monstruos. A veces la corrupción, ese rasgo tan, pero tan humano, redime. Durante los juicios de Núremberg el recientemente fallecido intérprete oficial Richard W. Sonnenfeldt le preguntó a Rudolf Höß (Hoss, o Hoess, izq.), primer comandante de Auschwitz, si no se había sentido tentado (como algunos de sus camaradas) de lucrarse del exterminio traficando con los equipajes y las joyas de las víctimas. Höß, católico ferviente en su infancia más tarde separado de la iglesia, héroe juvenil de la Primera Guerra Mundial, nazi antes que la mayor parte de los nazis, agitador nacionalista ultraconservador y asesino de comunistas, organizador de la fábrica de la muerte de Auschwitz-Birkenau, responsable de millones de muertos, se ofendió. ¿Pero qué clase de persona piensa usted que soy?
Höß no mató a más de tres millones y medio de judíos (’sólo fueron dos millones y medio’, aclaró en otro momento del juicio) llevado por algo tan mezquino, básico y humano como el afán de lucro. Höß no era un mercenario, no trabajaba por el vil metal, no quería establecerse en una posición económica de poder. No; Höß era algo mucho peor, era un idealista que hizo lo que hizo (y fue ahorcado por ello) porque realmente creía que era su deber como persona, como alemán y como soldado. Porque la ideología puede ser el motor de las mayores atrocidades; mucho mayores que el puro afán de lucro o el egoísmo. Las más grandes salvajadas no son razonables, no son lógicas, no son rentables; no son el trabajo d gentes que sólo quieren ganar más y vivir mejor. Son el trabajo de gentes que se piensan puras porque están poseídas por una ideología, que resulta ser (muchas lo son) asesina. Con los corruptos se puede negociar. Los peligrosos de verdad son los puros de corazón; los que como Rudolf Höß están convencidos de actuar por las más elevadas razones. Porque con éstos no se puede negociar. ¿Qué clase de persona pensamos que era Rudolf Höß? Humano; lo peor de la Humanidad, que a lo largo dela historia siempre se ha basado en los más elevados sentimientos y razones. Guardaos de los incorruptibles. Son los peores.
Archivado en Abominación, Falcata, vidas
12 Noviembre 2009 a las 18:16
Asertivo post.
A lo mejor se podría decir que “no hay peor demonio que aquel santo que cree tener el cielo ganado”. Tales autómatas ya no deben preocuparse de nada; basta el abandono que hacen de su conciencia, a reemplazo de una ya resuelta misión en la vida, la cual todo lo justifica.
12 Noviembre 2009 a las 19:35
OK, pero Camps dimisión.
12 Noviembre 2009 a las 22:19
[...] Guardaos de los puros de corazón http://www.perogrullo.com/?p=945 por Trapi hace pocos segundos [...]
12 Noviembre 2009 a las 22:40
Todo un monstruo, pero ay! de la titánica montaña de mi*rda escondida tras muchos genocidas contémporaneos. Abundan en democracias, dictaduras y aristocracias porque la gente poderosa es agresiva. Siempre miramos a los mismos insensatos, pero lo de hoy en día traerá cola..
12 Noviembre 2009 a las 23:51
“Porque la ideología puede ser el motor de las mayores atrocidades”
A estas alturas no es un gran descubrimiento. Pero la oposición entre “idealistas” y “corruptos” es falaz. Son tipos complementarios, e incluso compatibles, salvo que se crea que lo fanático quita lo egoísta. Char escribió a propósito de franceses y alemanes durante la II GM: “Al otro lado del río, locura; a éste, corrupción y vergüenza” -cito de memoria.
16 Noviembre 2009 a las 11:13
Que visión más peismista de los ideales tiene.
Segun usted, ¿qué hay que hacer? ¿no ser “puro de corazón”? vaya…
Como siempre, uno no puede ser generalista hasta el extremo. Muchos “puros de corazón” nunca se mentan y sí que han sido los mejores humanos.
16 Noviembre 2009 a las 22:52
Socretino, creo que no has captado del todo el sentido de la frase (al menos no es así como la entiendo yo). Creo que lo que quiere decir es que los que “van de puros”, los que hacen gala de su superioridad moral, los que están todo el rato dando ejemplo… la mayoría de las veces son hipócritas o fanáticos.
A las verdaderas “buenas personas” se les distingue por otras cualidades, como la humildad, la compasión… a mí me dan en general bastante miedo los que ponen “las ideas” por encima de “las personas”. Desde mi punto de vista ningún ideal por elevado que sea merece el sacrificio de una sola vida.
Podríamos hacer un paralelismo con la inteligencia: los verdaderos sabios son los que dudan, los que creen saberlo todo suelen ser idiotas.
20 Diciembre 2009 a las 19:54
“De todas las tiranías, la más opresiva es la ejercida con toda sinceridad por el bien de sus víctimas. Es preferible vivir bajo el poder de unos barones corruptos que bajo omnipotentes legisladores de la moral. La crueldad del barón corrupto puede apagarse a ratos, y llegado un punto, se saciará su avaricia, pero aquellos que nos atormentan por nuestro propio bien nos atormentarán sin tregua alguna, ya que cuentan con la aprobación de su propia conciencia.“