El baño de sangre de los guerreros de salón
La situación del pesquero Alakrana, secuestrado por piratas en Somalia, empeora por momentos. Las negociaciones, que en estos casos necesitan de quietud, silencio y tranquilidad, se han visto envueltas por una tormenta mediática. Los piratas utilizan sin pudor a los secuestrados y a sus familiares para presionar al armador y al gobierno español. Los familiares y determinados partidos políticos (con notable irresponsabilidad) aprovechan la ocasión para afear la conducta de un ejecutivo que está, y ellos lo saben, atrapado entre la espada y la pared. Y para acabarlo de rematar, determinados profetas del zurriagazo y tentetieso, defensores de las gónadas como método en política y aposentados defensores del uso de la violencia por parte de terceros, demandan que las fuerzas armadas asalten el barco y resuelvan el problema manu militari. Esperemos que no ocurra, porque tomar al asalto el Alakrana sólo puede acabar en un baño de sangre. Un barco no es el aeropuerto de Entebbe, sino un laberinto de habitaciones metálicas repleto de obstáculos y rodado por abundante espacio abierto donde el atacante no tiene lugar para esconderse en el acercamiento. Asaltar un barco a flote es una pesadilla táctica incluso cuando no está situado en la costa y rodeado de otros buques secuestrados; media docena de tipos con AK-47s podrían ocasionar una carnicería entre rehenes y asaltantes sin despeinarse mucho. Basta recordar que la posición de lo defensores en una situación así es tal que hace unos meses la tripulación de un barco chino, desarmada, consiguió impedir que los piratas se hicieran con su barco. Y que ninguno de los numerosos países que han sufrido secuestros de sus navíos se ha atrevido a organizar un asalto; cuando los franceses atraparon a un puñado de los asaltantes de un yate de su país, fue en tierra, después de que recibieran el rescate y liberaran a los rehenes. Los defensores de la opción militar no saben de lo que hablan, o están demasiado dispuestos a que otos (que no ellos) paguen un elevado precio. Lo cierto es que la opción del asalto al Alakrana es la peor para todos, excepto para los profetas del ‘cuanto peor, mejor’. Porque intentar tomar un barco sólo puede acabar en un titánico baño de sangre.

Archivado en Abominación, Azul, Falcata, La Roca, Navajeo
7 Noviembre 2009 a las 10:26
Y los que tengan dudas de como se resuelven estos fregados, que vean la peli Black Hawk Derribado.
Rob
P.S. Desgraciadamente la abrumadora mayoría de los civiles (y la clase política) no tiene NPI de operaciones militares.