¿Por qué ciencia? Porque mola

7 Octubre 2009 - Escrito por Perogrullo

Hoy se celebra la iniciativa ‘La ciencia en España no necesita tijeras‘, una protesta cibernáutica en contra del recorte de los presupuestos dedicados a investigación. Muchos blogs han dado muchas y excelentes razones por las cuales es una mala idea recortar la inversión en ciencia, y muchos de ellos se basan en la idea de que es estúpido racanear en la semilla del futuro. En efecto, la ciencia desde la Segunda Guerra mundial ha demostrado ser una eficaz máquina de generar riqueza y poder, un sistema que convenientemente burocratizado hace que los países obtengan sustanciosos réditos a medio y largo plazo. Ésta es la razón de que en casi todos los estados del mundo existan estructuras oficiales de investigación pagadas con cargo a los presupuestos del país: que la ciencia proporciona dinero, e incluso hace ganar guerras. De lo contrario las burocracias jamás se hubiesen preocupado de fomentar esta actividad. Lo hacen porque obtienen rendimientos.

La ciencia en España no necesita tijeras

Los científicos profesionales se han aprovechado de esta situación, y han empleado las inversiones realizadas para desarrollar la infraestructura, para atacar problemas más complicados, para soñar con instrumentos más ambiciosos y caros, todo lo cual ha permitido hacer más y mejor ciencia. A cambio la propia actividad científica ha resultado contaminada de burocracia y política, se ha estructurado en exceso, y ha caído víctima de manías de contables (como la carrera por las publicaciones de impacto). Los estados han proporcionado dinero para obtener poder; los científicos han burocratizado su arte para obtener dinero. Un pacto fáustico que esconde una verdad que tiene menos que ver con los presupuestos y más con el espíritu humano. La ciencia no se practica porque dé dinero, o poder. La ciencia se practica porque mola. Recortar en ciencia es limitar la cantidad de problemas divertidos y apasionantes, y de hechos sorprendentes y llamativos, a nuestra disposición. Limitar el desarrollo de la ciencia es, sobre todo, triste.

Pocos científicos se dedican a su profesión con el objetivo de trepar en la jerarquía, de obtener grandes sueldos (já) o de tener un trabajo estable y seguro (ja, já). No, los científicos no se pasan horas en sus experimentos para conseguir un mayor rendimiento económico de sus investigaciones, o para mejorar la competitividad del país. Lo hacen porque su trabajo les apasiona; porque quieren saber los qués y los porqués, porque en un rasgo que define a la Humanidad el no saber les provoca una desazón mental, un picor intelectual que necesita ser rascado. Los científicos trabajan porque quieren, porque necesitan conocer, porque la existencia de preguntas sin contestar o de problemas sin resolver es una ofensa para su sentido estético. Y porque cuando las preguntas se contestan y los problemas se resuelven el Universo que nos permiten vislumbrar es un lugar de inesperada, intensa y terrible belleza. En suma, los científicos practican ciencia porque la ciencia mola.

¿Y cómo no va a molar? Gracias a la ciencia sabemos que vivimos en un planeta que tiene 4.000 millones de años, construido con varias capas de diferente composición, que gira alrededor de un horno nuclear gigante ente miles de millones de hornos similares; sabemos que antes de pensar ya andábamos, que los átomos existen y tienen partes, que las mismas fuerzas que nos mantienen pegados al suelo mantienen a los planetas en movimiento. Sabemos que hubo reptiles gigantes con enormes cabezas y brazos diminutos, que en el corazón de cada una de nuestras células hay kilómetros de instrucciones codificadas, que desde las tormentas salen rayos hacia arriba. Sabemos por qué la luz del crepúsculo es rojiza, y eso multiplica nuestra maravilla al disfrutar de la belleza de una puesta de sol. La ciencia mola porque descubre un Universo que mola, en el que vivimos. Un Universo que podemos disfrutar el proporción directa de aquello que sabemos de él. Recortar las alas dela ciencia reduce la cantidad de disfrute, de diversión y de maravilla disponible en el planeta. Menos ciencia es molar menos. Y francamente, no sé si nos lo podemos permitir.

Archivado en La Roca, Mola, Sabemos

2 comentarios

  1. Pilar

    Plas, plas, plas.

  2. Rob

    La ciencia mola, pero las autoridades ministeriales y universitarias no. Exigirán algún curso de catetismo para ser ministro o rector?

    Rob

Escribe un comentario