Un error, una disculpa
Sólo hay una forma de no cometer nunca jamás un error, y es no hacer nada, nunca jamás. En cuanto se actúa el error es posible, y cuanto más cosas se hacen, mayor es el número de errores. Es por eso, por una simple cuestión de números, que los periodistas y los blogueros, que cometemos publicación de modo habitual, también perpetramos errores constantemente. Algunos, como el que esto suscribe, por partida doble. Cometer alguna vez algún error es inevitable; sólo cabe intentar de que esto suceda lo menos a menudo posible; y si sucede, reconocerlo y corregir. Siempre, aprender.
La pasada semana publiqué un comentario en el diario Público relacionado con la pérdida del Vuelo 447 de Air France, y los métodos utilizados para que los aviones comerciales y el control del tráfico aéreo sepan con exactitud dónde está en cada momento un avión de pasajeros en vuelo. La idea del artículo era explicar por qué el control del tráfico aéreo todavía no ha incorporado por completo tecnologías como el GPS, o aún no se ha informatizado más extensivamente, como otros sectores. Algunas voces críticas estaban achacando a esta falta de modernización el hecho de que no sepamos con certeza todavía dónde cayó el Airbus 330 de Air France.
Pero en el segundo párrafo el artículo contenía un grave error, al afirmar sin cualificaciones que los aviones comerciales modernos utilizan como sistema primario de navegación un sistema de radionavegación llamado LORAN. Esta afirmación es falsa; LORAN se utilizó con este propósito durante décadas, pero que hoy es obsolescente (si no obsoleto) y en algunas áreas geográficas se pide su desactivación por falta de usuarios, o se estudia su conversión en un sistema de comunicación avión-tierra (LORAN Data Channel).
Los aviones comerciales modernos utilizan como principal un sistema inercial de navegación, que se basa en acelerómetros que miden constantemente las fuerzas ejercidas sobre el aparato y calculan la posición con referencia a la última posición conocida. Como fuente secundaria de navegación se utilizan sistemas de satélite como el GPS, a veces corregidos para mayor precisión por medio de mensajes desde tierra (los llamados SBAS, como el estadounidense WAAS). Como complemento, y dada la tendencia a la multiredundancia de la aviación comercial, los aparatos suelen estar equipados con receptores de radionavegación e incluso con brújulas magnéticas, pero su uso es anecdótico o sólo para situaciones de emergencia catastrófica. Para más información, este post en Avión Microsiervos lo explica mucho mejor.
Es un error grave, y quienes han llamado la atención sobre él tienen toda la razón; sólo cabe reconocer el fallo y solicitar las disculpas del respetable. Lamento haber realizado una afirmación falsa y estúpida, y trabajaré para evitar que vuelva a suceder. Porque aunque el error cero sea imposible, no es una mala meta a la que aspirar. Siento haber defraudado a quien buscaba una información veraz, y espero que quien se haya sentido agredido sea capaz de perdonar a la persona, por más que el error mismo haya sido imperdonable.
Archivado en Abominación, CV, Primera Plana
6 Junio 2009 a las 20:16
[...] Ver corrección posterior en ‘Un error, una disculpa‘. [...]
6 Junio 2009 a las 22:27
Un error no empaña tantos aciertos en otros artículos, y con gestos como este aún menos.
Un saludo.
7 Junio 2009 a las 19:13
En este país no trabajar se tolera y se perdona, pero trabajar de más no se perdona.
Los funcionarios lo ven en sus compañeros y jefes todos los dias. Un ejemplo reciente con los jueces: el juez que no encarcelo a un pederasta,Sr. Rafael Tirado, todos los jueces a protegerlo y los subordinados que paguen el pato. Vagos somos todos y cualquier dia nos puede pasar lo mismo.
Pero si el error es por trabajar demasiado, juez Garzón, entonces a crucificarle, que con tanto trabajar siempre nos deja mal a los demas.
El funcionario que trabaja comete errores.
El funcionario que se escaquea no da problemas, nunca comete errores y nadie le pide explicaciones.