Por qué no sabemos dónde desapareció el Vuelo 447

2 Junio 2009 - Escrito por Perogrullo

Pilotar un avión en condiciones de vuelo instrumental (no visual) es como conducir un coche con los ojos vendados a velocidades de cientos de kilómetros por hora. Y en tres dimensiones. Y también con la posibilidad de encontrarte de repente con el suelo, o con otro avión. Es por eso que desde el principio de la aviación se diseñaron sistemas para orientar a los pilotos a sus destinos con la mayor de las precisiones que permitía la tecnología de cada momento.

Más tarde, cuando el incremento del número de aviones empezó a provocar problemas y accidentes (en especial el choque en 1959 de un ‘Connie’ y un DC-7 sobre el Gran Cañón), se extendió y generalizó el Control del Tráfico Aéreo, de modo que se pudieran separar las sendas de vuelo de diferentes aparatos. A partir de ese momento se supone que no sólo el piloto del avión sabe dónde está en cada momento, sino que en tierra los controladores también conocen su posición en cada momento y con exactitud.

Y sin embargo se siguen produciendo accidentes, y siguen desapareciendo aviones del cielo. Según algunas opiniones, en buena parte a causa de la inadecuación del control de tráfico aéreo, que sigue utilizando tecnología casi de la Segunda Guerra mundial.

Continúa en Público.

Ver corrección posterior en ‘Un error, una disculpa‘.

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