La crisis de los medios es de producto
Nueva semana, nueva oleada de estúpidas propuestas para ’salvar’ a los medios tradicionales. Los hay que vuelven a confundir valor y precio, insultando a los periodistas de radio, televisión o prensa gratuita. Los hay que resucitan el cadáver del pago por contenidos como Rupert Murdoch, que hasta no hace mucho tiempo no era partidario, tal vez porque se sabe que no funciona; aunque eso no va a detener a los barones de la industria. Los hay que vuelven a echar la culpa e incluso a insultar con exageraciones y amorales mentiras a los agregadores y buscadores, con Associated Press incluso iniciando una nueva guerra con Google, una estupidez supina como ya demostrara el caso de la prensa belga. En suma, una reiteración de los viejos argumentos que ya se ha demostrado no funcionan, y una nueva demostración de falta de imaginación por parte de los líderes de una industria muy mimada. Muchas de las presuntas soluciones o bien entran en conflicto con la esencia de la profesión o en efecto pretenden privatizar las noticias, sin que quienes las proponen expliquen cómo va a ayudarnos entrar en conflicto con los buscadores o hacer más difícil y caro a los lectores acceder a nuestros productos. Todas las propuestas de expertos, aficionados y líderes tienen algo en común, además de su falta de viabilidad y de moralidad: y es que propugnan cambiarlo todo para que el producto siga igual. Es necesario crear subvenciones, micropagos, fundaciones o suscripciones para poder seguir haciendo en Internet noticias como las que hacemos en papel, de la misma forma que las hacemos en papel y con el mismo tipo de empresas. En esencia se pide deshacer y rehacer la Red, si es necesario, para que los medios puedan seguir iguales a sí mismos. Cuando lo que cada vez está más claro es precisamente que crisis de la prensa no es una crisis financiera, sino de producto. El verdadero problema no son las cuentas que no cuadran, sino que el producto que ofrecemos (la noticia y el periódico) ya no es lo bastante interesante para los clientes.
Por supuesto que los medios se han visto atrapados por la crisis financiera, en parte por sus propios pecados (compras excesivas con gran apalancamiento financiero, exigencia de beneficios desmedidos) y en parte por el descenso de la actividad económica y la caída de la publicidad. Pero sobre todo la prensa sufre porque sus productos ya no son relevantes en la sociedad actual. Un medio es un conjunto organizado de noticias, seleccionadas con determinados criterios y elaboradas según ciertas reglas, que se publica con una determinada periodicidad. Algunos de estos factores han sido determinados por la tecnología de distribución (imprentas, servicio postal, trenes, camiones). Pero los criterios de selección de hechos para transformar en noticias, y las reglas de cómo hacerlo, se han desarrollado marcados por el oligopolio de los medios. Las reglas para decidir lo que se cuenta, cómo y en qué orden son muy parecidas en las distintas cabeceras, y esto se debe a que cada mercado sólo tiene un puñado de competidores que son esencialmente idénticos. Esto ha generado tal nivel de groupthink entre los periodistas que todo puede plantearse, excepto una realidad inamovible: el periodismo se define como lo que hacen hoy los periódicos, y cualquier cambio es (literalmente) impensable. Nadie se cuestiona jamás si en la Era de Internet los periódicos diseñados en el siglo XIX siguen teniendo sentido; si las noticias que seleccionamos y la forma de contarlas siguen siendo relevantes en un entorno informativo radicalmente nuevo.
Los periódicos nacieron cuando no había alternativas de información. Durante siglos han gozado del oligopolio de competir sólo entre ellos, y hasta tal punto estaba integrada esta idea en la mentalidad de la prensa que cuando surgieron alternativas (la radio, más tarde la televisión, finalmente Internet) la primera pregunta en la mente de los analistas era ¿podrán sobrevivir los periódicos? Es decir, ¿será capaz la prensa de adaptar su producto a la presencia en el mercado de competidores radicalmente diferentes? Para su honra los periódicos se adaptaron a la radio y la televisión, cambiando lo suficiente como para sobrevivir y prosperar. Hasta qué punto cambiaron es menos recordado, pero basta comparar un periódico de principios del siglo XX o de finales del XIX con uno actual para darse cuenta de que lo que se cuenta y cómo se cuenta es muy diferente. Pero ante Internet los periódicos parecen haber alcanzado sus límites de adaptación; para sobrevivir se muestran dispuestos a cualquier cosa, excepto a replantearse y cambiar sus productos, sus estructuras o su modelo de negocio. Abandonados por lectores anunciantes, su influencia desvaneciéndose relativamente en Internet (la audiencia de los medios en la Red crece más despacio que la propia Red), las empresas de medios quieren cambiarlo todo para poder seguir iguales a sí mismas; seleccionando los mismos hechos para transformarlos en noticias, fabricando estas noticias como se ha hecho siempre, vendiendo los mismos tipos de anuncios a los mismos anunciantes y manteniendo la misma estructura organizativa y empresarial.
Lo que ocurre es que Internet ha revolucionado el mercado de la información, transformando una economía de la escasez en una de la hiperabundancia. Hoy los lectores tienen múltiples fuentes de información que pertenecen a categorías muy distintas difíciles de encajar en las clasificaciones de la prensa tradicional. El público que tiene toda la información en la punta de los dedos no quiere noticias al viejo estilo, sino que demanda otros hechos, convertidos en noticia de otra manera y financiados de forma diferente.Los viejos conceptos no valen; hay que reinventar la noticia, el periódico, el periodista, la redacción y la empresa periodística de forma tan radical como Google ha reinventado la publicidad. Para que los medios sobrevivan hay que rehacer los medios de forma radical, empezando por el producto que le ofrecemos a la sociedad. Hay que seleccionar diferentes hechos, hay que contarlos de otra forma para hacer noticias y hay que empaquetarlos en diferentes medios. Para salvar la esencia de la profesión periodística hay que revisar las viejas definiciones y las viejas reglas, porque se crearon cuando la información y los emisores éramos escasos, y en el mundo de la abundancia no sirven. La crisis del periodismo no se resolverá hasta que no hagamos noticias y medios que la gente quiera leer hoy y mañana, y para eso no sirven las reglas de ayer. Sólo recuperando lectores recuperaremos anunciantes, influencia, poder y sentido económico. Cualquier otra solución, cualquier parche que intente mantener viva a una industria que ofrece productos obsoletos no salvará a las empresas. pero sí corromperá el alma del periodismo, y lo hará lacayo del poder. Es hora de dejar de hablar de dinero y de empezar a hablar de noticias, de periódicos y de periodistas. Es hora de matar a los periódicos que son para salvar al periodismo que debería seguir siendo.
Archivado en Primera Plana
10 Abril 2009 a las 0:21
[...] La crisis de la industria de los medios es el tema de fondo. El poderoso Google, por su parte, retiró todas sus publicidad en “medios tradicionales” (radio, impresos, etc) y comienza a quedarse con una porción de la torta. Los medios no logran ganar el suficiente dinero como el que esperan y para los lectores/usuarios la prensa ya no es un gran atractivo. [...]
11 Abril 2009 a las 9:15
[...] Pepe Cervera se mete a saco en la discusión (y merece píldora/recomendación de lectura aparte). Insiste en que, ante la crisis, algunos han perdido el norte: [...]
13 Abril 2009 a las 13:30
[...] de propiedad privada. Après moi, le déluge. Ésta es la verdadera crisis del periodismo: una crisis de producto, provocada por una crisis de liderazgo. Y la culpa no es de Internet, sino de quienes mandan en la [...]
23 Abril 2009 a las 2:55
El futuro no está escrito. Ni en tinta ni en pixel.
Los medios van a reinventar su modelo de negocios. Y no, necesariamente, la forma de servir a sus comunidades.
Héctor Vera Azargado
La Fábrica Imaginaria
23 Abril 2009 a las 19:52
[...] la peregrina esperanza de que sus amigos del gobierno les sacarán de apuros. Hay que inventar nuevos productos que sirvan para obtener nuevas audiencias, y hay que poner en marcha nuevas estructuras para [...]
6 Julio 2009 a las 23:33
[...] que están dispuestas a romper la Red para evitar cambiar, aunque el intento fracase como su modelo ya ha fracasado antes. Los grandes grupos de medios están dispuestos a seguir tropezando con la misma piedra, [...]
2 Septiembre 2009 a las 22:53
[...] Perogrullo » Blog Archive » La crisis de los medios es de producto http://www.perogrullo.com/?p=671 – view page – cached Nueva semana, nueva oleada de estúpidas propuestas para ’salvar’ a los medios tradicionales. Los hay que vuelven a confundir valor y precio, insultando a los periodistas de radio, televisión o prensa gratuita. Los hay que resucitan el cadáver del pago por contenidos como Rupert Murdoch, que hasta no hace mucho tiempo no era partidario, tal vez porque se sabe que no funciona; aunque eso no va a detener a los barones de la industria. Los hay que vuelven a echar la culpa e incluso a insultar con exageraciones y amorales mentiras a los agregadores y buscadores, con Associated Press incluso iniciando una nueva guerra con Google, una estupidez supina como ya demostrara el caso de la prensa belga. En suma, una reiteración de los viejos argumentos que ya se ha demostrado no funcionan, y una nueva demostración de falta de imaginación por parte de los lÃderes de una industria muy mimada. Muchas de las presuntas soluciones o bien entran en conflicto con la esencia de la profesión o en efecto pretenden privatizar las noticias, sin que quienes las proponen expliquen cómo va a ayudarnos entrar en conflicto con los buscadores o hacer más difÃcil y caro a los lectores acceder a nuestros productos. Todas las propuestas de expertos, aficionados y lÃderes tienen algo en común, además de su falta de viabilidad y de moralidad: y es que propugnan cambiarlo todo para que el producto siga igual. Es necesario crear subvenciones, micropagos, fundaciones o suscripciones para poder seguir haciendo en Internet noticias como las que hacemos en papel, de la misma forma que las hacemos en papel y con el mismo tipo de empresas. En esencia se pide deshacer y rehacer la Red, si es necesario, para que los medios puedan seguir iguales a sà mismos. — From the page [...]