#24H, el libro

16 Mayo 2012 - Escrito por Perogrullo

En física hay un concepto que se llama transición de fase. Se refiere a ese momento en el que la variación de determinados parámetros físicos (presión, temperatura) provoca un súbito y dramático cambio en el estado de la materia. Sobrepasado un punto crítico, definido según los parámetros externos de medida, el sistema salta desde un estado de propiedades uniformes a otro diferente; con frecuencia de modo repentino y con liberación o captación de energía, lo que puede resultar explosivo. En todo caso las transiciones de fase son normales en el Universo: la evaporación de un perfume, la formación de hielo en una nube, la fusión de un cubito en una copa son transiciones de fase.

Las sociedades a veces sufren fenómenos similares. Cuando cristaliza una organización social estable a menudo perdura años, o hasta siglos: los intereses que se crean a través de relaciones económicas y políticas entre personas e instituciones tienden a congelarse, a mantenerse uniformes en el tiempo. Cambiar esas estructuras, modificar las relaciones se hace más y más difícil. A la larga las tensiones se acumulan; la temperatura social aumenta de moco casi imperceptible. Y de pronto hay una transición de fase y la estructura preexistente sufre una modificación esencial que convierte el sistema en otra cosa. La república romana se transforma en imperio; las monarquías altomedievales se convierten en monarquías absolutas, los absolutismos devienen democracias censitarias, que a veces se convierten en repúblicas revolucionarias (con o sin dictaduras) y otras veces en democracias parlamentarias.

Estos cambios repentinos suelen conllevar súbitas liberaciones de energía en forma de revoluciones, purgas, golpes de estado, guerras civiles o con el vecino, etc. Suelen coincidir, por tanto, con Tiempos Interesantes al estilo de la mítica maldición china; en buena parte porque en física normalmente no hay fuerzas que se opongan, con liberación de energía, a las transiciones de fase; no hay organizaciones opuestas a la fusión del hielo que la combatan con las armas.

Soy consciente de que se trata de una analogía imperfecta. No abogo por reemplazar la sociología por alguna forma de Psicohistoria seldoniana al estilo de la Fundación de Asimov. Lo que me llama la atención es que los átomos y las estructuras que forman parte de una sociedad estable pueden no notar lo que está ocurriendo cuando aumenta la temperatura social, cuando se acumula la energía y la transición de fase se acerca. A menudo el primer atisbo de lo que se viene sucede cuando ya ha llegado la explosión; cuando la transición está en camino, o siendo combatida por la fuerza. Cuando todo ha comenzado ya. Muchas veces sólo unos pocos son capaces de prever, o siquiera de entender, el cambio cuando llega. Para la mayoría, ciega, es una sorpresa brutal.

Como lo es la nueva organización social nacida tras la transición, que resulta literalmente incomprensible para aquellos que no la vieron venir, que no fueron capaces de detectar el aumento de la tensión que precedió al cambio. Y que otros, que pierden poder en el nuevo esquema, resisten con todas sus fuerzas.

Por eso es enormemente interesante un libro como #24H: una crónica (más o menos literaria) de múltiples voces que estaban ahí, en la plaza pública de Internet, el día 16 de mayo de 2011; el día después del 15M, cuando algo acababa de nacer pero nadie era consciente, cuando todavía no se sabía lo que iba a ser el 15M, cuando surgió la leyenda pero todavía no era leyenda. Un testimonio del magma del que nació ese movimiento que todavía no sabemos a dónde va a llegar, pero que sin duda ya ha partido; que todavía no sabemos en qué va a convertirse, pero que ya sabemos que ha nacido. Múltiples voces, conversaciones multitudinarias con temas cruzados, caos y confusión; pero también inteligencia, creatividad, entusiasmo, conocimiento, y verdadera pasión.

Un movimiento multiforme y fluido que no es reconocible por las estructuras anteriores a la transición de fase. Los que están acostumbrados a jerarquías, a controles de información, a autoridad y a organización rígida no son capaces de ver lo que hay aquí, de percibir su potencia, de imaginar su futuro. Es el inicio de otra estructura diferente con modelos de organización distintos, con objetivos irreconocibles, abstractos, invisibles para los ojos del pasado. Y por eso #24H es útil, no solo como arqueología de un tiempo pasado, sino como ayuda para que algunos comprendan lo que está empezando a ser el futuro.

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