Un tapón de 25 millones de dólares
Un avión es un aparato extremadamente complejo. Y si hablamos de un avión de pasajeros de los años 70, cuando se diseñaba menos pensando en el mantenimiento, reconstruido y reformado extensamente para transformarlo en uno de los aviones espía más sofisticados (y caros) del planeta la complejidad se eleva exponencialmente. Es por eso que en los procedimientos de mantenimiento y reparación se siguen protocolos muy precisos. Y por lo que un error pequeño, diminuto, casi estúpido puede provocar todo un desastre. Que en esta ocasión se ha resuelto tan sólo con una abultada factura, pero que podría haber salido aún mucho más caro. Porque por un clavo se perdió una herradura, y a consecuencia un reino. Y este tapón ha costado 25 millones de dólares, pero podría haber costado 20 vidas. Así que después de todo, hubo suerte.
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Un avión de reconocimiento estadounidense E-8C JSTARS sufrió en 2009 un incidente mientras repostaba en vuelo no lejos de Qatar, su base, para dirigirse a cumplir una misión de vigilancia en algún lugar de Oriente Medio. Al comenzar a cargar los tanques del aparato hubo una serie de golpes y ruidos varios, y pronto la tripulación del avión cisterna y los propios ocupantes del E-8C vieron combustible vertiéndose por agujeros en una de las alas del aparato. Un lugar donde no debería haber agujeros. Afortunadamente el piloto pudo hacerse con el control y regresar a la base, donde resultó que el tanque principal de combustible había reventado por sobrepresión, dañando el interior del ala. La factura de la chapa y pintura necesarias para dejarlo como nuevo, 25 millones de dólares. El origen del incidente, un tapón. Un simple tapón, probablemente de plástico o goma, usado durante las tareas de mantenimiento del aparato (probablemente para evitar manchar el hangar) y que alguien se dejó olvidado. Un tapón que bloqueaba una salida de aire crucial durante el repostaje. Un olvido que le ha costado al Ejército del Aire estadounidense una pasta, y que subraya la dificultad de mantener máquinas voladoras en el aire día tras día tras día sin (apenas) incidentes reseñables. Las fotos del reportaje de Defense Tech muestran a las claras cuánto daño puede hacer un simple tapón, un simple olvido. Sirva como homenaje a los técnicos que consiguen que este tipo de cosas sólo ocurran de pascuas a ramos.
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