Las calientes aguas de Fukushima

Los técnicos que tratan desesperadamente de controlar la dañada central nuclear de Fukushima están vertiendo agua contaminada al mar. Lo están haciendo por causas de fuerza mayor: el líquido que vierten tiene niveles de contaminación relativamente ligeros (sólo 100 veces la tasa máxima aceptable según la regulación), y necesitan el espacio que dejará libre para contener agua con un grado mucho mayor de contaminación.
Parte del líquido que inunda algunos de los edificios dañados de los reactores emite niveles de radiación hasta 100.000 veces el máximo permitido, y debe ser apartado para poder seguir trabajando en el interior. Parte de este líquido altamente radiactivo ha estado escapando al exterior por una grieta; unas 7 toneladas diarias, aunque la fuga ha quedado controlada.
La empresa propietaria de los reactores está intentando acarrear tanques para contener el líquido más radiactivo, incluyendo uno flotante que esperan ubicar esta misma semana. Mientras tanto el vertido del agua menos contaminada es la única forma de liberar espacio donde controlar la más contaminada.
¿Cuánta agua se vierte, y cuán peligrosa es?
Los técnicos han anunciado el vertido de 11.500 toneladas de agua contaminada con hasta 100 veces los valores máximos tolerables por los reglamentos, sobre todo Yodo 131, aunque también tiene Cesio 137 (50/70 veces el límite).
Para ayudar a la dilución los vertidos se están haciendo de modo controlado a lo largo de varios días, a razón de unas 4.800 toneladas diarias.
Otras 1.500 toneladas, situadas en los reactores 5 y 6, serán vertidas a lo largo de 5 días, unas 300 toneladas cada día. Es difícil visualizar esta cantidad de agua, pero el total supone 4,6 piscinas olímpicas (cada una contiene 2.500 toneladas de agua).
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