‘No hay periodismo al que volver’
Cualquier industria que pierde a un David Simon de entre sus filas se merece lo que le ocurra. La entrevista con la que el gran Pedro de Alzaga ha culminado su espléndida serie de conversaciones con periodistas que bregan en estos difíciles tiempos para la profesión es espectacular. Porque el autor de The Wire, Generation Kill y Treme (entre otras) es un verdadero apasionado del periodismo. Porque sus opiniones son contundentes, interesantes, controvertidas. Porque su inteligencia brilla en cada análisis y su rabia empapa cada recuerdo del pasado. Porque pone el acento en donde tiene que ponerlo: en que los problemas del periodismo no han sido causados por Internet, sino por una industria ciega y avariciosa, por unos directivos que en una vana búsqueda de mayores beneficios han matado a la gallina de los huevos de oro y además han dejado a la democracia ayuna de uno de sus más importantes soportes. La política, especialmente local, no es lo mismo sin periódicos. La ciudadanía no se puede ejercer del mismo modo sin prensa. Pero quienes tenían encomendado custodiar esta tradición han preferido darse a la búsqueda del poder y del dinero fácil, y con ello han despilfarrado su herencia y herido de muerte a su profesión. Un sector que echa de su seno a gente como David Simon, que tiene razones en lo que dice hasta cuando se equivoca, se ha cavado su propia tumba. Internet no es el problema de la prensa: que gente como David Simon se haya ido a ejercer su talento en otros lares sí lo es. Corra a leer lo que tiene que decir.
Archivado en Mola, Primera Plana, Red
15 Julio 2010 a las 9:50
Leyéndo lo que dice sobre el periodismo local en Estados Unidos parece que habla de otra profesión, respecto a lo que se hace aquí en España.
Periodistas cubriendo una comisaría durante años en busca de la noticia, la corrupción, …
Aquí lo más común es periodistas que siguen los plenos del ayuntamiento se hacen coleguitas de los políticos y luego les meten como jefes de prensa del partido, o periódicos cuyos ingentes anuncios de las administraciones tapan cualquier escándalo.
Que bonito era el periodismo en EEUU, lástima que aquí no lo hayamos conocido nunca.