Testigo de la historia
Se dice que el hogar de uno está donde se ha sido feliz. Si es así, mi primer hogar profesional siempre será Atapuerca. Trabajo duro sin esperanza ni recompensa; proezas heroicas de las que nadie iba a saber jamás; enemigos poderosos y grandes enigmas de la ciencia al alcance de la mano. ¿Qué más puede pedir un ‘geek’ romántico como iniciación profesional? Todo coronado, al fin, por el triunfo, el éxito y la gloria; por la íntima satisfacción de haber estado allí. Un breve, intenso y bello documental del aguerrido Javier Trueba en YouTube cuenta la historia con cariño y concisión. En los márgenes, para quien pueda interesar (si es que hay alguien), se puede jugar a ‘cazar al pepe’. La nostalgia se mezcla con el recuerdo y el orgullo en una pasta que hace difícil tragar…