El ‘warblogger’ independiente Michael Yon transcribe un correo electrónico al parecer originado en alguna parte de la burocracia bélica estadounidense en el que algunos militares de aquel país ponen en solfa la colaboración del ejército español en Afganistán. El mensaje llega a acusar a los militares españoles de negligencia, antipatía o algo peor, y de poner en riesgo vidas estadounidenses al negarse a colaborar como ellos piden. La carta contiene ejemplos concretos referidos a una ‘remota base avanzada’ cuyo nombre ha sido suprimido, y detalla asuntos como la negativa de los militares españoles a pavimentar con grava un camino hasta una pista de aterrizaje de helicópteros (usada para rearmamento y carga de combustible) y el rechazo a la petición de una barrera para proteger a los mecánicos estadounidenses de posibles ataques. Para más insulto los estadounidenses se ven obligados a lavarse la ropa a mano, porque los españoles rechazan hacerles la colada, y si lo hacen desaparecen prendas. Y si esto no fuera bastante un destacamento de Marines de paso tuvo que alojarse en tiendas y alimentarse de comida de campaña porque la base española se negó a alojarles y darles de comer. ¿Es así, pregunta retóricamente la carta, como permitimos a los aliados que traten a las tropas estadounidenses?
En el comentario Yon acusa a las tropas españolas de ‘tratar con desdén’ a los militares estadounidenses que están en combate por negarse a proporcionar servicios básicos como lavandería o preparación del terreno, y de ponerles en peligro por no encargarse de cubrir la seguridad básica. Y el asunto es tan grave que debe llegar a las más altas esferas, e incluso el propio Secretario de Defensa Gates debe ’sacar el tema a colación con nuestros aliados españoles para que se tomen las medidas correctivas que sean precisas’. Aunque la tensión entre aliados e incluso entre unidades del mismo ejército es normal en una situación de combate, mucho más tan irregular como la de Afganistán, el tono quejoso de la misiva es poco habitual. ¿Será tan mala la relación entre los militares de los dos países, o estarán los estadounidenses pidiendo más de lo normal entre aliados del mismo rango?
No se puede estar entre las víctimas y los culpables. No se puede estar entre los que roban y los que son robados. No se puede estar entre la verdad y la mentira. Sólo hay dos explicaciones para comprender a quienes tratan por igual a las cosas que son diferentes: pueden hacerlo por maldad, porque quieren ponerse más cerca de lo que debieran de los culpables, de los que roban, de la mentira. O pueden hacerlo por ignorancia, porque desconocen qué es verdad y qué es mentira. Cuando un periódico lo hace, cuando un gran periódico considera iguales la medicina y la homeopatía; la verdad y la mentira, lo cierto y lo falso, ninguna de las dos explicaciones le exime de su responsabilidad. No es la primera vez, ni será la última, que El País demuestra que en el fondo de su corazoncito no sólo desconoce, sino que rechaza la explicación científica del universo. Que, escudándose en la mítica imparcialidad, en la objetividad que consiste en dar voz a todas las partes en conflicto acaba por dar la palabra a la ignorancia y la superstición. Y si esta vez llamamos la atención sobre El País, no es el peor infractor; todos los demás periódicos españoles son peores. Pero si nos preguntamos qué le pasa a la prensa, ésta es sin duda parte de la respuesta: la equidistancia. No es excusa que haya médicos equivocados, porque los médicos también se equivocan. No es excusa que haya Premios Nobel equivocados, porque los premios Nobel también se equivocan. Aquí hay quien vende agua a los enfermos, y quien les vende medicina. No se puede tratar igual lo cierto y lo falso, y quien lo hace degrada el oficio que ejerce, y a la sociedad a la que sirve. Por equidistante.
Porque estos 8 minutos y 20 segundos de genuino talento, sentido del humor, slapstick y prieta narración por Kandor Moon se merecen la estatuilla más que de sobra. Gran talento, el de los creadores, sin olvidar el de Antonio Banderas respaldando la creación en su casa. Esperemos que nuestro premiado actor sea profeta en su tierra. Algunos detalles son dignos de Pixar, e incluso superan a las primeras obras de esta afanada casa; como el Caniche Tricéfalo, el mando a distancia de la Barca de Caronte, o la portada de Fame en la pared del arrogante médico. Nunca el encarnizamiento terapéutico resultó tan divertido. Contémplela antes de que el Tío Oscar lo haga imposible.
El pasado sábado en Madrid era un mal día para hacer la revolución. Hacía frío y lloviznaba con intermitencia, un tiempo que no favorece la protesta callejera ni podía contribuir a exaltar ánimo alguno. Quizá por eso la policía apenas le dedicó media docena de agentes y un par de furgonas a la manifestación de científicos en protesta por los recortes a la financiación de la investigación y la futura Ley de la Ciencia. Tampoco puede decirse que los manifestantes tuvieran apariencia de ser un peligro social. La mayoría estaban entre los ventimuchos y los treintaipocos, y vestían con decoro pero sin extravagancias. Abundaban los macutos de Decathlon, las bolsas de reuniones y congresos de nombres impronunciables, los zapatos bajos y los peinados sensatos y prácticos. También había más de una cana prematura, y alguna que otra calvicie incipiente. El puñado de miles de manifestantes que recorrieron el trayecto entre la Plaza de Colon y la Puerta del Sol no aparentaban ser una fuerza revolucionaria. Aunque lo eran; y de las más potentes.
No tenían, es cierto, mucha práctica en la lucha callejera…
Piensa el ladrón que son todos de su condición, así que es normal que los creadores de Google (la empresa con más éxito de la última década) sean un tanto paranoicos. Al fin y al cabo nadie conoce de primera mano como ellos lo relativamente sencillo que es no ya derrotar a una empresa rival, sino hacer desaparecer su mercado y su razón de ser, convirtiéndola en lo único más lamentable todavía que un enemigo vencido: un enemigo irrelevante. ¿Recuerdan, por ejemplo, AltaVista? ¿O a qué extremos (como violar la ley) fue capaz de llegar Microsoft para evitar que Netscape hiciera innecesario el sistema operativo? Resulta que Google teme sobre todas las cosas al próximo Google: una hipotética empresa de nueva creación que le redefina al buscador el suelo mismo que pisa, arrebatándole no ya la primacía, sino la razón de existir. Y hacen muy bien. Hay que reconocer que a pesar de sus múltiples defectos, derivados casi todos de su condición de empresa estadounidense cotizada en bolsa, Google sigue estando un paso por delante de sus competidores. Porque sus creadores son listos, como demuestran sus fundados temores.
Y no están los tiempos para lujos, ni siquiera en el competitivo negocio del transporte marítimo. Varios de los buques portacontenedores más rápidos del mundo están amarrados en un fiordo escocés en lugar de recorriendo las aguas del Pacífico a 29 nudos, transportando bienes de consumo desde China a Estados Unidos. Los barcos rápidos de la Clase B de la naviera danesa Mærsk están diseñados para conectar a gran velocidad la costa oeste de los EE UU con los puertos chinos, pero la recesión los ha dejado fuera de combate. La razón es su consumo: a 29 nudos llegan a quemar 300 toneladas diarias de fuel, lo mismo que sus hermanos mayores de la Clase Emma Mærsk. Pero los ‘Emma’ están diseñados para el tráfico entre China y Europa y con el mismo gasto en combustible transportan el triple de carga. La Clase B debía llevar a cabo una especie de ‘cinta transportadora’ que cruzara el Pacífico, pero no son económicos: a la más normal (y barata) velocidad de 15 nudos tardarían demasiado en cruzar. Retirados al tráfico entre África y Europa el año pasado se quedaron sin cargas que llevar, y los propietarios los amarraron en Loch Striven, en Escocia. Allí están los Mærsk Boston, Beaumont, Bentonville, Baltimore y el Sealand Performance, más antiguo; criando óxido hasta que el repunte de la economía les vuelva a hacer rentables. Porque no siempre más rápido es mejor.
Sincronía, belleza biológica y una especie de médica obscenidad: esto es Glottal Opera, el vídeo de una canción interpretada por un cuarteto de cuerdas, vocales. Hipnótico y hermoso, aunque algo desasosegante. Porque los humanos nos comunicamos haciendo ruido con nuestras carnes, a veces bellísimos ruidos. Y la carne siempre está ahí. El truco, unas cámaras de fibra óptica que son capaces de filmar la garganta por dentro entrando por la nariz sin estorbar, eso dicen, la acción de cantar.
Actualización 5/3/2010: YouTube ha retirado varias copias de este vídeo y lo ha convertido en privado, pero en LiveLeaks todavía puede verse.
Cuando MiMesaCojea habla, poco más queda por decir. Porque la campañita en cuestión será bienintencionada, pero también es ominosa. Y mejor no hablar de quienes están detrás, responsables en buena parte de que la actual situación de la economía española se caracterice por la falta de alternativas. Si la mitad de la atención e interés dedicados a esta campaña la dedicaran sus responsables últimos a innovación, otro gallo nos cantaría.
Más de 1.750 millones de internautas recorrían las redes en septiembre del pasado año, y la cifra crece. Pero éste es sólo uno de los números que forman parte de la avalancha que es este vídeo sobre el Estado de Internet. Impresionante, y algo aterrador, sobre todo para luditas y negacionistas de la Red. Esto es un alud que lo está barriendo todo a su paso. Ignórelo bajo su propia responsabilidad.
Jose Ramón nació y creció en Beceite, donde Teruel, Tarragona y Castellón se dan la mano, en las estribaciones más nórdicas de los montes del Maestrazgo; hoy vive en la cercana Valderrobres. Pero antes de volver a su tierra recorrió durante muchos años el mundo como marino mercante: la vida del mar y su querencia por el campo le han dado arrugas que hacen difícil calcular su edad. Desde hace 21 años Jose Ramón empieza todos los días subiendo una pesada carga desde el matadero de conejos de Valderrobres hasta una finca de su propiedad en la ladera de los riscos del Perigañol. Todos los días significa TODOS los días, incluyendo Navidad, Año Nuevo y el día reciente en que cayeron 40 centímetros de nieve y el recorrido que suele hacer en 5 minutos le costó 4 horas. Pero es que Jose Ramón tiene una cita con unos amigos. Y si usted quiere, por muy poco dinero y con la condición de mantenerse en silencio Jose Ramón y su mujer Loly le llevan y puede conocerlos.
La cita es en Mas de Bunyol, la finca donde la pareja arrancó su particular afición hace más de 20 años: alimentar a los buitres. …